La depresión es una enfermedad muy frecuente en los tiempos actuales, afectando a un gran número de personas en todo el mundo. Se caracteriza por una sensación persistente de tristeza, desesperanza y falta de energía que impide a quienes la padecen realizar su vida cotidiana con normalidad. Aunque existen diversos tratamientos para la depresión, muchos de ellos tienen efectos secundarios y no son efectivos en todos los casos. Es por ello que cada vez cobra más importancia el uso del ejercicio físico como tratamiento complementario para la depresión.
Practicar ejercicio físico ayuda a reducir el estrés, que es uno de los principales causantes de la depresión. El ejercicio activa el sistema nervioso simpático, produciendo una respuesta de lucha o huida. Esta respuesta es beneficiosa para el cuerpo, porque ayuda a liberar la tensión y la energía acumulada, lo que reduce el estrés.
El ejercicio físico produce una liberación de endorfinas, que son sustancias químicas producidas por el cerebro que dan sensación de bienestar y felicidad. Estas endorfinas son liberadas en el momento en que se realiza una actividad física vigorosa, lo que mejora el estado de ánimo de forma significativa.
Las personas que padecen depresión suelen tener una baja autoestima y una percepción negativa de sí mismas. El ejercicio físico puede ayudar a mejorar la autoestima, ya que al realizar una actividad física se adquiere un sentimiento de logro y una sensación de control sobre el cuerpo y la mente.
La depresión puede causar trastornos del sueño, como el insomnio o el sueño excesivo. El ejercicio físico ayuda a regular el sueño, mejorando la calidad del mismo y reduciendo los trastornos del sueño asociados a la depresión.
La depresión puede causar una sensación constante de fatiga y cansancio. El ejercicio físico puede ayudar a reducir la fatiga, ya que aumenta los niveles de energía y mejora el rendimiento físico y mental.
Las personas que padecen depresión tienden a aislarse socialmente, perdiendo sus relaciones interpersonales y reforzando su estado de ánimo negativo. El ejercicio físico puede ser una oportunidad para interactuar con otras personas, lo que ayuda a reducir el aislamiento social y a mejorar el estado de ánimo.
Para obtener los beneficios mencionados anteriormente, es importante realizar ejercicio físico de forma regular. Los expertos recomiendan realizar al menos 30 minutos de ejercicio físico moderado al día, cinco días a la semana. El tipo de ejercicio recomendado puede variar según la persona, pero algunos de los más efectivos para la depresión son:
Es importante elegir un tipo de ejercicio que sea agradable para la persona, ya que esto garantiza una mayor adherencia y una mayor probabilidad de éxito.
Para que el ejercicio físico sea efectivo como tratamiento complementario para la depresión, es importante seguir algunas recomendaciones útiles:
El ejercicio físico se ha convertido en una herramienta importante para el tratamiento complementario de la depresión. Aunque no debe ser utilizado como tratamiento único, si se ha comprobado que es beneficioso para mejorar el estado de ánimo, la autoestima, reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño y aumentar la energía. Además, puede ser una oportunidad para interactuar con otras personas y reducir el aislamiento social. Recomendamos realizar ejercicio físico regularmente, elegir un tipo de ejercicio agradable y seguir las recomendaciones para obtener los mejores beneficios.